martes, 17 de enero de 2017

Discusiones sobre el futuro de la Educación Inclusiva en Andalucía

Durante el día de ayer, asistí a un evento convocado por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, concretamente por el Departamento de Participación y Equidad en la Educación. 

Esta convocatoria nos invitaba a asistir a unos grupos de discusión sobre atención a la diversidad con el objetivo de renovar la, ya antigua, normativa educativa andaluza en esta materia. Para ello, la Consejería distribuyó las sesiones de trabajos a lo largo de diez grupos diferenciados para hablar de atención temprana, alumnos con dificultades de aprendizaje, con discapacidad, con problemas de conducta, con altas capacidades, de compensatoria, en situaciones de riesgo físico o abandono...

Alrededor de unas 100 personas debatiendo sobre el presente y futuro de la atención a la diversidad en Andalucía. Personas de a pie, del día a día, trabajadores de centros educativos que jornada tras jornada "sufren" en sus propias carnes la falta de adecuación de una normativa de hace 20 años que no se ajusta a los modelos actuales de atención a este alumnado.


Perfiles docentes en su mayoría correspondientes a PTs, ALs, Orientadores, Directores, pero también con la sabia incorporación de Formadores de CEPs, Inspección Educativa y maestros y profesores no vinculados de forma directa con perfiles específicos de atención a la diversidad.
Un crisol que reflejaba con detalle la variopinta diversidad de profesionales que intervienen para que los centros educativos respondan a la diversidad del alumnado.

Mi convocatoria estaba destinada a opinar, y sobre todo proponer cambios en el modelo legislativo actual en relación a los alumnos con discapacidad. 

lunes, 9 de enero de 2017

Tejiendo Redes Inclusivas en el Centro

La escuela inclusiva que deseamos no se genera simplemente con buenas intenciones y con metodologías participativas en el aula. Para poder llevarla a cabo necesitamos que el Centro Educativo plantee una serie de políticas favorecedoras de la inclusión en todos sus niveles. De esta forma la labor docente encontrará respaldo y apoyo en sus prácticas diarias, desterrando las aventuras en solitario que tanto esfuerzo, incomprensión y problemas genera.



Para ello el centro educativo debe tejer una gran estructura de apoyos educativos que pongan su objetivo central en la participación de todos los alumnos en las dinámicas de trabajo de las aulas ordinarias. Y es aquí donde el papel organizativo que deben jugar los Equipos Directivos se convierte en trascendental. Este papel debe realizarse teniendo presenta varias premisas...

martes, 20 de diciembre de 2016

2016 INCLUSIVO: Luchas inacabadas para tiempos de cambio

Nos acercamos ya al final de este año que tanto ha dado de sí. Desde este humilde portal he planteado diferentes temáticas, propuesto estrategias didácticas para favorecer la inclusión en las aulas y denunciado tantas y tantas injusticias que se dan en las aulas siempre con los alumnos más vulnerables.

Imagen de Pixabay con Licencia CCO

Después de todo este periplo he tenido una sensación final de alivio, de apertura del agujero, de visión de algo de luz. Tengo la sensación de que cada vez más personas van abriendo sus ojos ante la exclusión en las aulas, ante las injusticias, ante los dogmas y los prejuicios. 
Cada vez más voces se hacen oír, cada vez más personas se acercan a este blog a "curiosear" en esto de la inclusión. Sea con vistas a cambiar cosas, sea con curiosidad mínima sobre lo que dice, pero nos acercamos ya a las 310.000 visitas, y casi 200.000 se han realizado en este trimestre. 

viernes, 2 de diciembre de 2016

Titulación y ACI Significativa: la gran asignatura pendiente de la inclusión

Todo proyecto que se precie debe tener establecida una meta clara, una producto final, un objetivo a alcanzar, un cambio o mejora que conseguir. En el caso del Proyecto de Escuelas Inclusivas, ¿tenemos diseñada alguna meta final? ¿Cuál es el verdadero objetivo de la inclusión? ¿la presencia? ¿la participación? ¿el progreso...?

Imagen de Pixabay con Licencia CCO 

La gran preocupación de una familia cuando llega a casa un hijo con algún tipo de diversidad funcional es que sea un niño "normal", que juegue con otros niños, que se relacione... Esta primera necesidad se va transformando poco a poco en conseguir, en último extremo, la felicidad de su pequeño o pequeña, sea participando o no en el entorno que le rodea. 

Y en el empeño de que no sea así, de que participen de su entorno es en el que trabajamos gran parte de los docentes y familias que pensamos que la Inclusión es el camino, pero cabe preguntarse:
¿el camino hacia qué?

lunes, 28 de noviembre de 2016

Consejos para la primera experiencia de Docencia Compartida

Una de las preguntas más importantes que deben dirigir nuestro sistema de educación debe ser "¿Cómo?" Las formas, métodos y modelos son la guía para propiciar los cambios, para alcanzar los "¿Qués?" y los "¿Para qué?".
Por ello es que siempre que propongo algo intento ofrecer un Cómo para que se pueda poner en práctica en el aula.

Hace una semana aproximadamente, publiqué en este blog una entrada llamada "Maestros de Pedagogía Inclusiva: ¡Salid del "aulario!" y hoy me gustaría dar algunos consejos a aquellos que en su personal intimidad docente quieren hacerlo.



lunes, 21 de noviembre de 2016

La inclusión según... Celia de Diego

Hace unos días comencé un MOOC sobre Aprendizaje Cooperativo ofertado por el INTEF. Necesito conocer mejor todas las técnicas y métodos que se oferten para el grupo clase con el fin de poder ajustarlas a los alumnos con NEAE.
A las primeras de cambio comencé a "enredarme" con Celia, una maestra de AL a la que sigo y me sigue de hace tiempo por las redes sociales. 



Un gran descubrimiento a nivel personal. Celia de Diego (@Ddmcelia) es una docente comprometida con la atención a la diversidad, que no para de formarse e informarse, que comparte todo lo que aprende y que tiene aspiraciones de un mundo más inclusivo... pero como todos los cuentos de nunca empezar, no lo consigue...

Os dejo con su relato, su experiencia cargada de deseos y de frustraciones... Una valiente reflexión que comparte con nosotros.

viernes, 18 de noviembre de 2016

El papel del Orientador en la Revolución de la Inclusión

La Comunidad Orientapas ha propuesto un debate en las redes sociales relativo al papel de los Orientadores en los procesos de inclusión en las aulas. 

La entrada “¿Qué papel deben tener los orientadores para potenciar una educación inclusiva en los centros y cómo hacerlo?” ha sido propuesta por Claudio Castilla, autor del blog OrientaGuía, y en ella plantea un interesante debate #orientachat partiendo de la visión ofrecida por la orientadora, María José G. Corell:
"¿En qué consiste el trabajo de orientación educativa? Se escolariza un niño que viene de otro colegio. La tutora lo acoge con la mejor predisposición: “El niño no pronuncia bien, pero se está adaptando, responde bien a las actividades, va adaptándose al grupo, etc.” Llega su expediente y con él un informe (dictamen) donde cae como una losa sobre el niño : “Retraso mental”. Procuro que la tutora no lo sepa, sigue diciéndome cosas positivas sobre el niño. De repente un día cambia su discurso : “no esto, no lo otro, ... Es que el retraso mental se nota.” ¿En qué ayudamos?" (María José G. Corell, 15-10-2016 - Fuente: Ignacio Calderón, 2016)


Nuestras aportaciones a dos voces

En esta ocasión, José Blas García y yo hemos querido aportar nuestra visión a este debate desde diferentes ópticas: uno aportando ideas para generar la Revolución de la Inclusión, y otro respondiendo a las preguntas planteadas por Claudio Castilla. 

Para situarnos, comencemos por la exposición que Claudio realiza en el blog de Orientapas:
También en los centros seguimos concepciones y dinámicas de trabajo en las que subyace una concepción diferenciadora y segregadora. Rápidamente se piensa en que un alumno que no evoluciona positivamente es un alumno con necesidades especiales, sin mirar más allá.
El orientador se sitúa en una situación complicada de resolver. De él se espera que haga su trabajo: etiquete convenientemente al alumno y recete un tratamiento especial y específico, por supuesto en la mayoría de las veces, muy difícil de llevar a cabo en el aula ordinaria. En caso contrario, no habría hecho falta la demanda al especialista. Su trabajo y posición queda gravemente comprometida
”.
Es cierto que esta situación pone al orientador/a en una posición muy difícil. Por ello nos propone una serie de cuestiones, las cuales me dispongo a responder, siempre desde mi óptica personal.

Respondiendo a las cuestiones (@AMarquezOrdonez)


¿Qué concepciones del profesorado debemos cambiar en torno a la diversidad? Esta es la cuestión más difícil de todas. El profesorado en general es el más difícil de cambiar ya que trae consigo una cultura exclusiva muy arraigada. Quizás las propuestas de cambio deberían venir más de la parte directiva que de los orientadores.

¿Cómo podemos actuar para facilitar una escuela inclusiva? La mejor de las formas es ofrecer herramientas a los docentes que les lleven a propiciar prácticas inclusivas en las aulas. Esto se contesta con las demás preguntas.

¿Cómo debemos plantear nuestra evaluación psicopedagógica? La evaluación psicopedagógica debería orientar más sobre las fortalezas del alumno y sobre la forma en que los docentes pueden derribar las barreras que sus propios métodos del aula le ponen. Centrar la evaluación psicopedagógica en los cambios que deberían darse en el aula para que el alumno pueda participar.

¿Qué metodologías o recursos podemos usar para conseguir una verdadera inclusión del alumno en el aula? Jose Blas Garcia Pérez propone en su último post los cuatro pilares básicos para la inclusión: el ABP, la enseñanza multinivel, el aprendizaje cooperativo y la docencia compartida

¿Qué barreras educativas debemos desmontar? Todas aquellas que propongan que el alumno no puede seguir el currículo debido a sus condiciones cognitivas, personales o sociales particulares. Cualquier sistema que no sepa atender a sus alumnos es un sistema fracasado. La primera barrera que hay que desmontar es creer que la atención inclusiva es una cuestión de gustos que el docente puede elegir o no según sea o no partidario de ella. Es una cuestión obligada. Es un derecho que tiene cualquier alumnado,... todos los ciudadanos.

¿Cómo se debe organizar la atención a la diversidad y, en concreto, el trabajo de profesores especialistas integrados en los departamentos de orientación? Sin lugar a dudas a través de dos estrategias fundamentales: la docencia compartida y la creación de una red de apoyos del centro (sistemas de refuerzos, apoyos de familias, asociaciones sin ánimo de lucro, desdobles...) para facilitar la no salida de los alumnos a aulas segregadoras. Todo unido con una fuerte dosis de coordinación.

¿Qué papel debe tener un orientador en la educación inclusiva? Debe tener un papel central, igual que lo tiene actualmente en la acción tutorial o la orientación vocacional. Desde mi punto de vista los orientadores han ido relegando la atención a la diversidad en pos de estas otras dos funciones, sobre todo en secundaria. El orientador debe ser el principal dinamizador de las políticas inclusivas en los centros, y los docentes de atención a la diversidad deben ser los principales dinamizadores de las prácticas inclusivas en las aulas. 

¿Cómo pasar de un modelo de integración más diferenciador a un modelo de inclusión que promueva mayor igualdad? El paso debe ser lento, planificado, coordinado y sobre todo con una formación previa intensa. No se puede cambiar (des-aprender) toda esta cultura previa en un día.



La Revolución de la Inclusión (@JBlasGarcia)


Hace unos día publicaba post a raíz de mi y participación en las Jornadas Educación Inclusiva en San Javier (Murcia) , y en mi reflexión me asaltaba la vehemencia de entender que a día de hoy, para hacer efectiva la inclusión en la Educación necesitábamos, lo que en ese momento me vino a la mente como las 3 revoluciones: http://www.jblasgarcia.com/.../en-educacion-la-inclusion... El orientador puede erigirse como el aglutinador y promotor de sinergias de cambio, mejora y transformación.

La primera revolución es cultural. Todavía conservamos los rasgos de un sistema educativo que excluye y que se consuela depositando en la dotación y gestión de recursos y normas, la esperanza de la integración, sin apostar por un cambio de una cultura docente que todavía cree en la homogeneidad de los grupos como la fortaleza que apuntala su capacidad de transmisión de los conocimientos, en una concepción bancaria del aprendizaje de depósito y préstamo. Así, agrupamos, reagrupamos, apoyamos, desdoblamos, flexibilizamos... y perdemos el norte inclusivo que nos señala, como único camino, el derecho de cualquier alumno a un aprendizaje junto a todos sus compañeros, en participación colectiva con todos y con el cual aprenden todos.

La segunda revolución, entronca también con la reflexión de Claudio: la social. Es decir, cómo organizar los centros para que todas las acciones que en la comunidad se desarrollen, sean inclusivas. ¿Los recreos son inclusivos? ¿la organización y distribución de los alumnos por cursos? ¿la participación del profesorado? ¿la organización horaria? 
¿Qué exigir a la administración para hacer que la norma no sea exclusora desde la base?. Desde adaptaciones curriculares hasta la creación de aulas específicas ¿son medidas que apuestan por la inclusión? o sólo se trata de una autotrampa que nos tranquilice?. 
Realmente necesitamos un #revolución inclusiva. Una revolución que sólo vendrá después de haber superado estos dos niveles, en una apuesta decidida de transformación organizativa y socio cultural como profesionales éticamente comprometidos con una profesión que nos mueve a transformar el contexto social. 
En esta revolución es necesario hacer visible las acciones inclusivas que desarrollemos. Abrir el centro con modelos claramente inclusivos a una sociedad que necesita aprender a serlo. Acciones de aprendizaje servicio, actividades de desarrollo horizontal y cooperativo, actuaciones de compromiso comunitario, ejercicio de solidaridad intergeneracional, apuesta decidida por modelos y conductas de reconocimiento positivo del otro, creación colectiva de espacios libres de acoso y exclusión, … desarrollarán en nuestro alumnado la suficiente empatía para que la sociedad se rinda y el adquiera el empuje generacional que apueste por no volver hacia atrás. 

Y por último, la revolución metodológica, de la que ya hemos hablado (y seguiremos), sabiendo que sin las revoluciones anteriores (cultural y socio-política) será difícil hacer que los docentes apuesten por metodologías que le exigirán haberse librado de una mochila que les lastra e inmoviliza. 

Me sumo a la revolución social la propuesta de Antonio Márquez en la creación de una red de apoyos internos y externos; horizontales y verticales; voluntarios y profesionales que colaboren en que la revolución sea rápida, pues irrenunciable, imparable y necesaria ya… sabemos que lo es.