viernes, 28 de abril de 2017

Desaprendiendo el término NEE

Cuando en 1978 Mary Warnock acuña el término "Necesidades Educativas Especiales" se produce un gran avance en la Educación Especial, ya que esta denominación lleva implícita la necesidad de que los alumnos con discapacidad u otro tipo de problemas o dificultades dejasen de trabajar de manera paralela a como lo hacían los demás alumnos, e instaba a que se tomasen medidas en los centros para atender a esas dificultades de aprendizaje de estos niños y niñas.

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No obstante, aunque este modelo dio un paso de gigante en el abandono del etiquetaje y la clasificación según discapacidad, nunca dejó de poner el foco de atención en las necesidades que presentaba el niño para que éstas fuesen subsanadas con ayudas y apoyos adicionales que llevasen al alumno en cuestión a "desvencijarse" para intentar recomponerse y "parecer" uno más de los alumnos del sistema.
Es lo que en la legislación educativa actual se conoce como Principio de la "Normalización"


Por tanto, lo que aprendimos de aquel "Informe Warnock" es que las necesidades educativas especiales vienen adheridas al alumno, y el centro debe estar alerta para descubrirlas mediante evaluaciones, pruebas, test, etc. que pongan de manifiesto los problemas que presenta cada uno de estos alumnos.
En definitiva el "gran avance" había sido no delimitar a un alumno como alumno con X, sino alumno con NEE, para englobar en esta denominación a un número determinado de niños que presentaban problemas para el aprendizaje y la participación.

La Respuesta Educativa

Y derivado de esto surge la expresión "respuesta educativa" que el centro debe dar a las necesidades que demanda el alumno con NEE. Según esto, el centro debe conocer las NEE de sus alumnos y poner toda su maquinaria en marcha para responder a las mismas. Esto podría haber sido bien o mal interpretado, sin embargo y como cabía esperar fue mal interpretado. Y fue mal interpretado porque no se ha llegado a separar los términos Necesidad y Problema de una forma clara y explícita.

PROBLEMA  NECESIDAD

Generalmente cuando preguntamos por las necesidades que presenta un alumno la respuesta suele ir en la línea de "problemas de memoria, pobre vocabulario, escasos recursos comunicativos...".

¿Realmente es esto lo que necesita el niño? 
¿Necesita el niño tener escasos recursos comunicativos?

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¿A que va a ser más bien que el niño necesita comunicarse de forma adecuada con su entorno?


Cuando los informes de Evaluación Psicopedagógica, los Censos de Alumnos con NEE o las diferentes Aulas o Equipos Especializados se refieren a los alumnos lo hacen atendiendo a que se trata de alumnos con NEE asociadas al problema tal. Este problema se analiza, estudia, se clasifica, se gradúa, se tipifica y se , con lo cual se desvirtúa el término NEE y se convierte más en una expresión "políticamente correcta" para designar a un cierto tipo de alumnos, que a una forma de trabajar en el centro para aumentar la participación y reducir las NEE de sus alumnos.

Pero no se está conforme con esta expresión de NEE para delimitar lo que un alumno necesita (déficit centrado en el alumno) sino que se amplían los calificativos para poder ofrecer unas respuestas más automáticas, burocráticas y diferenciadas a los diferentes niños con problemas en su aprendizaje. Por esta razón surge el término NEAE, para no mezclar chivos con cabras.
Ya con esta aclaración clasificatoria realizada podemos tener claro si las adaptaciones que se le tienen que hacer al niño son de un tipo u otro, si las ayuda que requieren son adecuadas a su condición o no y si los apoyos los hacemos en tal o cual lugar.

Mi opinión es que la denominación NEE debería haber nacido desprovista de la última E, que indica especial, ya que esta denominación según la RAE se refiere a algo que "se diferencia de lo común o particular". Esta denominación de especial nos lleva directamente a la idea de especialista, especialidad. Y un especialista es el que atiende a las personas especiales. Y un niño especial es el que está alejado de lo común y de lo ordinario. Y desde luego está en dirección completamente opuesta a la idea de inclusión.

Tener presente las necesidades de todos y cada uno de los alumnos es absolutamente necesario para alcanzar una escuela para todos. Puede que algunos alumnos tengan unas necesidades menos frecuentes que otros pero deben tenerlas a título individual.

El cambio de paradigma

Pero detrás de toda esta argumentación que vengo realizando hay un componente entre líneas que subyace a todos los demás: ¿viene la necesidad adherida al niño con problemas? ¿nos hemos preguntado alguna vez dónde nace esa necesidad del alumno? ¿o debería decir "necesidad mutua"?

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Lo que quiero decir es que las necesidades que les atribuimos al alumno en realidad son necesidades nacidas de una situación de conexión entre alumno y sociedad. Si un alumno necesita conocer y trabajar con la lectoescritura, entiendo que es porque en el centro se le están planteando situaciones reiteradas en las que es necesario usar esta forma de expresión. Si un alumno necesita adquirir y usar un sistema de comunicación es porque en el centro se le están planteando situaciones comunicativas continuas. Y como el centro es un reflejo de la sociedad, todas esas necesidades que situamos en el alumno no son más que demandas del entorno para interaccionar.

Esto debería llevarnos a pensar que la necesidad no solo la tiene el alumno, sino también el contexto. Si el contexto pretende que todos sus componentes se comuniquen entre sí, el contexto debería otorgar diferentes formas de expresión para que cada uno de estos miembros pueda encontrar y acomodarse con la que puede realizar. Quizás, visto de esta manera, la necesidad es mutua: el individuo necesita comunicarse y el contexto necesita que el individuo se comunique. Se trata de una necesidad mutua.

Sin embargo el modelo de NEE coloca la necesidad en el alumno y pone todos los medios en que el alumno se ajuste al modelo único que se propone, sin darse cuenta que el modelo que propone es precisamente el que deja fuera a ese alumno. Modelos únicos de lectura, modelos únicos de expresión, modelos únicos de evaluación, modelos únicos de motivación.

Las Barreras al Aprendizaje y la Participación

Booth y Ainscow proponen un cambio de paradigma en el mismo sentido que hoy lo estoy haciendo yo. En su Index For Inclusion (2000) nos hacen una propuesta muy significativa:

En el Index, el concepto de “Necesidades Educativas Especiales” es sustituido por el término “barreras para el aprendizaje y la participación”. Consecuentemente, la inclusión implica identificar y minimizar las barreras para el aprendizaje y la participación y maximizar los recursos que apoyen ambos procesos. Las barreras, al igual que los recursos para reducirlas, se pueden encontrar en todos los aspectos y estructuras del sistema: dentro de los centros educativos, en la comunidad, en las políticas locales y nacionales. Las barreras pueden impedir el acceso al centro educativo o limitar la participación dentro de él. 

Desde esta perspectiva propuesta en el Index, la principal misión del centro educativo es descubrir las propias barreras que está poniendo a las diferentes formas de participar de todo su alumnado. Si el centro ofrece una amplia gama de formas de expresión, comunicación, acción y motivación (Diseño Universal de Aprendizaje) abrirá un abanico de posibilidades que reducirá notablemente las necesidades de todos sus alumnos, y muy posiblemente no hablaremos de necesidades "especiales" sino de Barreras no resueltas.


Créditos: Guía para la Evaluación y mejora de la Educación Inclusiva. Universidad Autónoma de Madrid

lunes, 17 de abril de 2017

Soy maestro de PT y en mi centro me ponen trabas a la Inclusión

Son muchas las ocasiones en las que maestros/as de Pedagogía Terapéutica (Pedagogía Inclusiva) me comentan que están convencidos de que los principios inclusivos son los que deberían imperar en sus centros, y que se esfuerzan por convencer a compañeros de algo que no debe tener motivo de comprensión: la participación de todos los alumnos en la vida general del centro.



Encuentran barreras severas para que los ACNEAE puedan disfrutar de los mismos aprendizajes que sus compañeros. Otro tipo de barreras diferentes, pero igual de inaccesibles que las que encuentran sus alumnos. Barreras de otros compañeros que miran de reojo pensando que demasiado tienen ya con lo que tienen -seguir un libro de texto y corregir cuatro dictados- como para pensar en modificar su modelo de trabajo solo porque un alumno o alumna diferente no sepa o no pueda adaptarse a él. Barreras de prejuicios en cuanto a los potenciales de aprendizaje de "esos" alumnos. Barreras que catalogan, clasifican y etiquetan como "personas no educables" a los ACNEAE.

Y estas barreras no solo proceden de compañeros, en muchas ocasiones, y así he podido vivenciarlo, son los propios equipos directivos los que no comulgan con la idea de inclusión, aunque venga recogida en las normas a las que tanto acuden para fortalecer sus argumentos de poder. 

jueves, 6 de abril de 2017

Reivindicando la participación de la mujer en la vida de los centros educativos (mitos del S.XXI)

Una de las formas de exclusión de la sociedad actual que más me indignan, sin ninguna duda, es la de la mujer del Siglo XXI. 


En pleno desarrollo tecnológico asistimos a una situación en la que la condición de género está denostada y maltratada. Nuestra manera de entender que el sexo débil no pueda tener igualdad de derechos en cuestiones básicas como la educación, el sufragio universal, la participación en la vida laboral, el derecho a tomar decisiones de forma independiente o la necesaria autorización paterna para el matrimonio deben desaparecer de una vez y para siempre.

No podemos estar asistiendo a una segregación en nuestros centros educativos, los cuales están ofreciendo una atención diferenciada, separada de los hombres, y de menor calidad simplemente por el hecho de haber nacidos con una condición de género diferente. 

Esta condición de sexo débil está siendo descaradamente pisoteada y maltratada, y estamos consintiendo que desde la escuela solo se ofrezcan contenidos curriculares vinculados con las tareas del hogar y de otras pocas que, tradicionalmente, siempre se han asociado de manera inequívoca a la mujer -cuidado de niños, costura, cocina-, dando por hecho que solo podrán acceder a este tipo de aprendizajes y, reservando para los "válidos" unos contenidos de orden superior que les permitirán acceder al mercado laboral, desarrollar competencias personales y profesionales que le engrandecerán como personas y como miembros activos y de pleno derecho de la sociedad.

En estudios recientes realizados en EE.UU. por neurocientíficos, se ha demostrado que las neuronas de la mujer pueden aprender de la misma manera que las del hombre. Parece evidente que la participación en escuelas inclusivas, donde todos y todas aprenden juntos, favorece el desarrollo neurológico y potencia y activa determinadas partes del cerebro de la mujer. Esta activación de la actividad cerebral genera nuevas células que aportan nuevos modelos de aprendizaje y crecimiento. Por tanto, podemos concluir que el cerebro de la mujer funcionaría al mismo ritmo que el del hombre si se diesen unas condiciones óptimas de aprendizaje: el trabajo cooperativo, el aprendizaje por imitación -células espejo-, la participación activa, la adaptación a la diversidad del aula...

Desde aquí queremos pedir que se propongan fórmulas reales para la presencia, progreso y participación de las niñas en nuestros centros, trabajando lo mismo que los niños y dotándolas de todas las herramientas necesarias para su aprendizaje. No podemos continuar atendiéndolas en aulas o centros diferenciados, con contenidos del siglo pasado y no creyendo en sus posibilidades de aprendizaje y de autonomía personal. 

Antes que niñas son personas que necesitan establecer un proyecto de vida, formar parte de una sociedad en términos equitativos y contribuir al avance de la misma.

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  • ¿Crees que esto no ocurrió en un pasado no muy lejano?
  • ¿Crees que no se luchó porque ese modelo segregador cambiase?
  • ¿Crees que no llamaron "locos" y tacharon de "utopía" a los que creyeron en la participación de la mujer en la sociedad?
  • ¿No parece un absurdo, visto desde el futuro, que la mujer fuese tachada como "subnormal" por los hombres de la época?
  • ¿Crees que la mujer no ha realizado sus proyectos de vida y participado en la sociedad igual o mejor que el hombre?


Si crees que la forma en la que entonces trataba la sociedad a la mujer era algo ilógico, cambia la palabra "mujer" por la de "persona con diversidad funcional".

En un futuro, nos parecerá un absurdo lo que hoy hacemos con ellos.